Día 1: Primer contacto con los balineses
El día que llegamos al aeropuerto de Bali, Indonesia, ya nos estaba esperando una cola de más de media hora para pagar 250 000 rupias por persona por el visado. Una vez superada la primera prueba salimos del aeropuerto para ponernos a otra cola para pagar el taxi. Alli para evitar un primer timo a los turistas, te hacen pagar el taxi en un sitio oficial y luego con el tiquet (rollo carnicería) te llevan donde quieras.
Llegamos al PAYOGAN hotel. Vaya hotel!!! Ántes de entrar hicieron una revisión al taxi para comprobar que no llevara bombas escondidas y luego al entrar nos llevaron con un carri-coche a nuestra habitación. Una habitación con piscina para nosotros, jacuzzi…increíble! Después de darnos un banito nos fuimos a dormir pk nos esperaban unos días muy intensos.
Al despertanos estábamos ansiosos por ver el buffet del hotel así que nos fuimos directos a desayunar. Cogimos fuerzas para el resto del día y fuimos a visitar el hotel.


A las 10.00 nos trajeron el 4×4 que habíamos alquilado y ya nos fuimos a Ubud.


Lo primero que hicimos fue ir a ver el Gran Palace que está justo en el centro y luego la curiosidad nos llevó a un mercadillo. Fue una locura. Los balineses ven tu cara de turista y te lo quieren vender todo.
Que si Sarungs, pendientes, bolsos, zapatos, máscaras, panuelos… Y allí lo mejor es que del precio que te dicen al principio, al final se queda en un tercio o menos. Hay que negociar y negociar. Pero eso si, si coges algo ya no dejan que lo sueltes, ya te han enganchado! Hayq ue ir con mucho cuidadín!


Cuando conseguimos salir de las paraditas nos dirigimos hacia unas callejulas donde íbamos entrando en todas las puertecitas que veíamos para cotillear hasta que nos metimos en una casa. Resulta que el propietario nos vio pero le caímos bien y como chapurreaba un poco espanol nos estuvo recomendando especula de lugares (como se refería él a los lugares espectaculares).

Luego fuimos andando hacia el norte donde vimos unos campos de arroz increíblemente bonitos. Nos perdimos pos allí un buen rato.




Por la tarde fuimos a la Monkey forest, donde Victor se hizo amigo de los monos y les compró unos plátanos para darles…no se separaban de él!


Al atardecer fuimos hasta el Goa Gajan, un templo espectacular que se encuentra muy cerca de Ubud, donde hicimos una excusión que nos perdimos por la indonesia profunda.


Para acabar el día nos dirigimos al Yeng Pulu para contemplar el atardecer en un templo esculpido en una pared vertical.


Allí tuvimos la suerte de encontrarnos a unos locales que nos recomendaron un restaurante precioso y baratísimo para ir a cenar en Ubur, el Warung Mina.


Andrew @ September 3, 2009
Mas!!! jeje
Qué guay! Más fotos!