Día 4: pinceladas de lo mejor de Bali
Nos levantamos en el pueblecillo perdido en las montanas llamado Munduk. Disfrutamos de un desayuno preparado por las dos chicas encargadas de la casa.

Después de deshacer el fantástico trayecto desde Munduk hasta Jitaluhwi, descubrimos una de las zonas más increíbles que he visto nunca.



Por el camino ya podíamos gozar de unos pueblecillos entranables con mercadillos a ambos lados de la carretera y con gente arriba y abajo haceindo cosas sin parar. Al pasar por un río podíamos ver a grupos de gente banándose justo al lado de la carretera y a otros que aprovechaban para lavar su ropa en el río.


Relamente precioso. Pero lo más bonito aún estaba por llegar, Jitaluwhi. Un pueblecillo precioso construido enmedio de unos bancales de arroz verde manzana. Viendo el pasiaje daban ganas de cojer unas semillitas para plantar tu priopio arrozal.

Después de tomarnos algo en una de las terracitas que encontramos en un sitio privilegiado donde podíamos contemplar las maravillosas vistas, iniciamos nuestro camino hacia la playa.


Esquivando coches y cohce, camiones y muchas motos, conseguimos llegar a Seminyak. Es un pueblo de la costa que nos habían recomendado y donde Víctor me llevó a comer a uno de los mejores sitios playeros que he ido nunca. Estábamos sentados en unas mesitas junto a la playa donde podíamos contemplar el mar, gente paseando pro la orilla e incluso vimos unos caballos por la playa!



Al acabar de comer estuvimos dando un paseo y luego cogimos el coche para ir hacia las playas de más al sur. Cometimos la equivocación de pasar por Kuta, una ciudad hiper turística que no vale la pena. Seguidamente fuimos a Jimbaran donde encontramos un sitio muya cojedor para dormir.


Nos gustó tanto la playa que no dudamos ni un momento en que teníamos que pasar la noche allí,a sí que dejamos nuestras cosas y nos fuimos a pasear.

Estuvimos un buen rato andando por la playa viendo a los balineses jugar a futbol.



Poco a poco nos fuimos acercando a unos barecillos que estaban dispuestos en la arena donde nos tomamos un coco disfrutando de la puesta de sol. Tranquilamente volvimos al hotel a escondernos detrás de las cortinas que colgaban de la cama.
Andrew @ September 23, 2009